El crecimiento económico en México ha mostrado señales de resiliencia en un entorno internacional más complejo, con tasas de interés todavía elevadas, desaceleración en algunos socios comerciales y ajustes en cadenas de suministro. Aun así, varios sectores han seguido aportando dinamismo al producto interno bruto, impulsados por exportaciones, consumo interno, inversión en manufactura y obras de infraestructura.
Entender qué actividades están jalando la economía ayuda a leer mejor el momento del país. No todos los sectores avanzan al mismo ritmo, pero algunos han concentrado buena parte del impulso reciente: manufactura, comercio, construcción, servicios y la industria automotriz, que sigue siendo una de las más representativas por empleo, exportaciones y encadenamientos productivos.
Manufactura: el motor exportador
La manufactura ha sido uno de los pilares más visibles del crecimiento reciente. México se ha beneficiado del nearshoring, es decir, de la relocalización de empresas que buscan producir más cerca del mercado estadounidense. Esto ha favorecido ramas como equipo de transporte, electrónica, maquinaria y aparatos eléctricos.
Un ejemplo claro es la industria automotriz. México mantiene una posición destacada en la producción y exportación de vehículos ligeros, con plantas en estados como Guanajuato, Coahuila, Puebla, Aguascalientes y Nuevo León. Además de ensamblar autos, el sector arrastra a cientos de proveedores locales de autopartes, logística y servicios industriales. Cuando este sector avanza, su efecto se siente en empleo, exportaciones y recaudación.
Las cifras recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía muestran que la actividad industrial, dentro de la cual la manufactura tiene un peso importante, ha sostenido variaciones positivas en varios periodos recientes. Aunque no todas las ramas crecen igual, la fabricación orientada al exterior ha compensado parte de la debilidad de otros segmentos.
Comercio y consumo interno
El comercio también ha sido una fuente importante de dinamismo. El repunte del empleo formal, el aumento de salarios en ciertos sectores y las remesas han reforzado el consumo de los hogares. Esto se refleja tanto en grandes cadenas como en comercios locales, mercados y pequeñas empresas de servicios.
En zonas metropolitanas como Monterrey, Guadalajara y la Ciudad de México, el gasto en bienes duraderos, alimentos preparados, tecnología y servicios personales ha mostrado mayor fortaleza. A nivel nacional, el comercio al por menor suele reaccionar con rapidez cuando el ingreso de las familias mejora, y en los últimos años las transferencias monetarias del exterior han sido un apoyo adicional para muchas regiones.
Las remesas, que han alcanzado niveles históricamente altos, también tienen un impacto indirecto en el comercio. En estados como Michoacán, Guanajuato, Jalisco y Puebla, estos recursos alimentan el consumo cotidiano y la compra de vivienda, electrodomésticos o vehículos usados, lo que beneficia a negocios locales y distribuidores regionales.
Construcción e infraestructura pública
La construcción ha tenido un comportamiento más irregular, pero con focos de impulso claros. La obra pública ligada a proyectos estratégicos y la inversión en infraestructura logística han favorecido a empresas constructoras, cementeras, proveedores de acero y transporte de materiales.
Obras como el Tren Maya, el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, expansiones carreteras y obras hidráulicas han generado actividad en distintos estados. Aunque algunos de estos proyectos tienen un efecto temporal, ayudan a mover empleo y demanda de insumos en fases específicas. Además, la inversión en parques industriales, naves logísticas y ampliaciones de plantas privadas ha sostenido la demanda de obra especializada.
La construcción es especialmente relevante porque conecta varios sectores al mismo tiempo. Cuando crece, arrastra empleo para albañiles, ingenieros, arquitectos, transportistas y proveedores de materiales. También favorece la actividad inmobiliaria y la ocupación de terrenos industriales, algo visible en corredores como el del Bajío y el norte del país.
Sectores clave y su aporte reciente
| Sector | Aporte principal | Ejemplo en México |
|---|---|---|
| Manufactura | Exportaciones, empleo industrial y encadenamientos | Autos y autopartes en Nuevo León, Coahuila y Guanajuato |
| Comercio | Consumo interno y rotación de bienes y servicios | Tiendas y cadenas en CDMX, Jalisco y Edomex |
| Construcción | Inversión en infraestructura y demanda de insumos | Obra pública en el sureste y polos logísticos del norte |
| Servicios | Turismo, transporte, telecomunicaciones y finanzas | Hoteles en Quintana Roo y servicios empresariales en Querétaro |
Servicios, turismo y tecnología
Los servicios siguen siendo el componente más grande de la economía mexicana y, dentro de ellos, hay segmentos con crecimiento más visible. El turismo ha mantenido una recuperación importante tras la pandemia, con destinos como Cancún, Los Cabos, Puerto Vallarta y la Ciudad de México recibiendo un flujo relevante de visitantes nacionales e internacionales.
También han ganado peso los servicios empresariales, la logística, las telecomunicaciones y algunas actividades vinculadas a tecnología y centros de datos. Querétaro, por ejemplo, se ha consolidado como un punto atractivo para inversiones industriales y tecnológicas por su ubicación, infraestructura y disponibilidad de talento. En paralelo, el transporte de carga y los servicios de paquetería han crecido por el aumento del comercio electrónico y del intercambio transfronterizo.
Este avance no siempre se traduce de inmediato en mayor bienestar para todos los hogares, pero sí amplía la base productiva del país. La combinación entre turismo, servicios profesionales y tecnología ayuda a diversificar la economía, algo clave en un entorno donde depender solo de un sector sería un riesgo.
Lo que conviene tener presente
El crecimiento económico en México no depende de una sola actividad, sino de la interacción entre sectores que avanzan a ritmos distintos. La manufactura exportadora y la industria automotriz están aprovechando mejor el contexto internacional; el comercio se sostiene por el consumo y las remesas; la construcción recibe impulso de obra pública e inversión privada; y los servicios, especialmente turismo
